
Menos jóvenes, más jubilados: el reto económico que enfrenta Panamá
Panamá se encuentra en una transición demográfica que impactará su crecimiento económico en las próximas décadas. Aunque se proyecta que su población aumente un 32 % para el año 2100, esta cifra depende en gran medida de la migración.
Entre 1997 y 2023, el crecimiento económico de Panamá estuvo impulsado principalmente por la productividad, es decir, la capacidad de producir más con los mismos recursos. Durante ese período, la productividad aportó 2.9 puntos porcentuales al crecimiento del PIB per cápita cada año, mientras que el número de trabajadores y la cantidad de horas trabajadas apenas sumaron 0.1 puntos.
Esto significa que el desarrollo económico no se basó en un aumento del empleo, sino en la eficiencia con la que se producían bienes y servicios. Sin embargo, con el envejecimiento de la población, la productividad será clave para mantener el crecimiento en el futuro.
El estudio “¿Dependencia y despoblación? Enfrentando las consecuencias de una nueva realidad demográfica”, del McKinsey Global Institute, advierte que Panamá enfrentará una caída en la contribución del cambio en su composición poblacional al crecimiento económico. Hasta 2023, la distribución de la población panameña por edades favorecía el crecimiento, con un número elevado de personas en edad laboral en comparación con los adultos mayores.
Esto ayudó a impulsar el PIB per cápita en 0.3 puntos porcentuales anuales. Sin embargo, debido al envejecimiento de la población, este beneficio desaparecerá en el período 2023-2050. Esto significa que el país tendrá menos trabajadores activos en relación con la población jubilada, lo que generará presiones en el mercado laboral y los sistemas de pensiones.
A nivel global, la disminución de la tasa de fertilidad está transformando la dinámica laboral. Actualmente, dos tercios de la humanidad viven en países con tasas de natalidad por debajo del nivel de reemplazo de 2.1 hijos por familia.
Como resultado, la cantidad de personas en edad de trabajar en comparación con los adultos mayores ha ido disminuyendo. En 1997, había 9.4 personas en edad laboral por cada persona mayor de 65 años en el mundo. Hoy, esa cifra ha bajado a 6.5 y, para 2050, se espera que caiga a 3.9.
En regiones como Europa Occidental y Asia Avanzada, el envejecimiento será aún más pronunciado, con ratios por debajo de 2.0, lo que significa que habrá menos de dos trabajadores por cada jubilado, generando desafíos económicos significativos.
El informe advierte que para mantener el crecimiento y los estándares de vida, Panamá necesitará una combinación de estrategias, incluyendo incentivos para extender la vida laboral, políticas que promuevan la productividad y medidas para atraer trabajadores jóvenes.
“Depender de solo uno o dos de estos factores será insuficiente. Incrementar las tasas de fertilidad también es crucial, pero su impacto se sentirá más adelante en el siglo, ya que los recién nacidos de hoy tardarán tiempo en entrar a la fuerza laboral”, explicó Chris Bradley, socio sénior de McKinsey y director del McKinsey Global Institute.
Según el Censo Nacional de Población y Vivienda de 2023, Panamá cuenta con una población de 4,202,572 habitantes. En términos laborales, la tasa de desempleo se incrementó al 9.5% en octubre de 2024, lo que representa un aumento respecto al 7.4% registrado en agosto de 2023. Además, la informalidad laboral alcanzó el 49.3%, reflejando una tendencia al alza que evidencia los desafíos del mercado laboral y la necesidad de generar empleo formal para sostener el crecimiento económico del país.
Esta combinación de alto desempleo, informalidad y un envejecimiento acelerado de la población representa un reto para la transición demográfica y laboral, ya que con una menor proporción de trabajadores formales cotizando a la seguridad social, el sistema de pensiones enfrentará mayores presiones. A medida que la población en edad productiva disminuya y aumente la cantidad de adultos mayores, la sostenibilidad de los sistemas de protección social y el dinamismo económico dependerán de la capacidad del país para impulsar la productividad, atraer inversión y mejorar la calidad del empleo.